Oportunidad para emprender

La educación en México es un sector con muchas oportunidades para los emprendedores, sobre todo para lograr democratizarla, incrementar la productividad del país y la calidad de vida de la población, afirmó Leo Schlesinger, director de Aliat Universidad, durante la conferencia Apoyando el emprendimiento desde la educación que impartió en la Semana Nacional del Emprendedor 2018.

Asimismo, indicó que para lograr emprender dentro del ámbito educativo se tienen que cubrir 4 ámbitos: acceso para todos, calidad, relevancia e innovación. Estos cuatro elementos permitirán responder a las necesidades que este sector tiene en México y al mismo tiempo brindar soluciones creativas que responderán a la disrupción que se está viviendo por el tema de las nuevas tecnologías.

Acceso para todos

De acuerdo con Leo Schlesinger, las personas que deseen emprender en la educación deben estar conscientes de los retos, que al mismo tiempo son oportunidades. Actualmente uno de los desafíos que tiene la educación es el acceso a estudios universitarios, pues tan sólo el 31% de la población que está en edad de cursar una carrera lo hace, el resto queda fuera.

De 11 millones de jóvenes tan sólo 3.6 millones pueden estudiar la universidad y al hablar de posgrados, comentó, la cifra es mucho más baja sólo 245 mil cursan alguna maestría o doctorado de una población de 25 millones.

“¿Por qué no hay más gente estudiando, si es que claramente en México tenemos un problema de superación y movilidad social? Esto tiene que ver con el acceso limitado y la falta de precios competitivos, pues la mayoría de los mexicanos no puede pagar lo que vale la educación. La pregunta que deben responder los emprendedores es cómo ofrecer a los mexicanos una educación de calidad que puedan pagar”, señaló.

“La realidad hoy en día es que la mayoría de las universidades públicas están quebradas y solamente tienen la capacidad de atender al 8% de los que aplican el examen de admisión. Esto abre a los emprendedores grandes oportunidades de desarrollar plataformas o sistemas que den acceso y que sean competitivas en calidad y precio”.

Otro factor que solucionaría el tema del acceso es la cercanía de los planteles educativos, en el modelo tradicional los grandes campus están construidos en grandes estados y se piensa que una institución no cabe en mercados pequeños, sobre todo en zonas rurales donde la gente tienen que viajar 2 o 3 horas para poder estudiar, comentó.

“El costo del transporte y el aprovechamiento del tiempo invertido, podría ser equivalente a la inversión que implicaría pagar la colegiatura de una escuela que se encuentre dentro de la comunidad”.

“Lo que debemos pensar es cómo llegar a esos lugares que están hoy en día aislados y que no tienen acceso a la educación de calidad, este punto se entrelaza con el de la innovación, así como con otro tipo de medidas como flexibilidad de horarios, acceso a créditos, permitir que los estudiantes trabajen y estudien, entre otras que se adapten a la realidad de esos alumnos”.

 

Invertir más en educación no significa calidad

Asimismo, indicó que la inversión es importante para la educación, pero es mucho más relevante en qué se invierte ese dinero, esto último, afirmó, es primordial para ofrecer una formación de calidad para los alumnos.

“Por ejemplo, México invierte 25% más en educación que Rusia; pero ese país obtiene mejores resultados en las pruebas estandarizadas que nosotros. Por eso es muy relevante preguntarnos en qué invertimos y de esa manera mejorar la calidad de este servicio”.

Otro tema que tiene que ver con la calidad, aseguró Leo, es que muchas veces las universidades que se consideran de élite lo que hacen es discriminar, esto sin dar un valor bueno o malo a ese acto; sin embargo, sí nos permite cuestionarnos sobre la calidad que dan al alumnado, pues al someter a una selección al prospecto estudiante lo que hacen es elegir al alumno que aprende solo o tienen la capacidad de aprender solo y entonces se dedican nada más a generar contenidos, credibilidad y networking.

Agregó, esto no está mal, no obstante sólo pueden llegar al 1% de la población y qué pasa con el resto de los jóvenes que tienen deficiencias en comprensión de lectura, matemáticas, problemáticas familiares, psicosociales, económicos o embarazo temprano. ¿Cómo enseñamos a los alumnos que vienen en esas condiciones?

“Eso es algo que debemos entender al hablar de calidad; tenemos que invertir tremendamente en la docencia y en plataformas tecnológicas”.

Por esa razón, debemos responder al cómo personalizamos el aprendizaje, cómo empezamos a utilizar al docente como a un coachy menos como un distribuidor de información, y cómo desarrollar la capacidad de enseñar al alumno a discernir entre todos esos datos a los que tienen acceso, aseveró.

 

Relevancia, ¿qué habilidades necesita el estudiante?

Por lo tanto, el tercer punto que indicó como parte fundamental para mejorar la educación fue la relevancia, la cual va enfocada a la reflexión de qué se está enseñando al estudiante y si eso que está aprendiendo le servirá al egresar para encontrar un empleo.

“La relevancia hoy en día tiene que ver en el cambio de paradigma de la educación, probablemente pensar en que el profesor es obsoleto o la creencia de formar al mejor abogado, ingeniero, etcétera. ¿Y por qué cuestionar este modelo? Porque datos revelan que dos tercios de los egresados de una carrera no la ejercen. Actualmente, lo importante no es la profesión que se va a estudiar, sino cuál es su sueño, qué quiere hacer el alumno y cuáles son las herramientas que lo ayudarán a lograrlo”.

“Lo principal es cómo cumplen su sueño con las herramientas que les demos, a veces podrán cumplirlo con las de ingeniería, derecho, educación o psicología, por ejemplo. Lo importante es entender que todas esas herramientas las van a tener que complementar con otras, que la formación no se acaba cuando completan el título; la educación es de por vida”.

 

Innovación, una respuesta a la disrupción 

La educación está en un momento bastante disruptivo, es decir, llevamos reproduciendo sistemas educativos que tienen cerca de 2 mil años de creación y las necesidades en la actualidad son distintas, sobre todo por los avances tecnológicos que nos acercan de manera más inmediata a la información, explicó Leo Schlesinger.

“La innovación permitirá que seamos capaces de abrir las formas de educación al utilizar plataformas y tecnologías que den acceso desde el lugar donde estén a los estudiantes o bien que puedan colaborar con alumnos de otras universidades del mundo, además de ayudarlos a entender cómo es su proceso de aprendizaje. Todo esto de la mano de un profesor que lo irá dirigiendo”.

Finalmente para cerrar la charla que dictó el 13 de septiembre en el marco de la Semana Nacional del Emprendedor, Leo señaló que dentro de la innovación no se puede descartar la participación del recurso humano porque, a pesar de que los mecanismos de acceso y trasmisión de información se han vuelto más virtuales, siempre será necesaria la ayuda de una plantilla docente para que los alumnos desarrollen su inteligencia y sepan cómo sacarle el mejor provecho a ese contenido.